domingo, 7 de noviembre de 2010

Añoranzas

Allí donde vivimos suficiente tiempo y donde podemos desarrollarnos lo sentimos nuestra  casa. Es por ello que nunca creí demasiado en nacionalismos ni fronteras que no sean las puramente naturales, pero es cierto que al viajar y pasar el  tiempo necesario para sentirme en casa sientes algo muy especial cada vez que ocurre alguna situación que despierta tus recuerdos de allí donde naciste, aparecen las añoranzas de tu tierra. Acaban de pasar unas fechas importantes en Zaragoza, las fiestas del Pilar, y su recuerdo me sirve para hablar de algo que  muchos habreis sentido en más de una ocasión, las añoranzas.
En los nueves meses que pasé en el pueblecito de Vaunieres en Francia, el lugar tenía tal encanto que sólo extrañaba como es normal a las personas, pero me sentía tan a gusto que ya pasó por mi cabeza el quedarme. En el Otoño como cada año la mágia surgió, se fueron los veraneantes, el paisaje cambió de color, y como se trataba de un pequeño valle, la berrea de los ciervos ponía la música ideal.Quiero decir que me sentia realmente bien desayunando al solecito viendo como cada día la montaña cambiaba, pero así llegó el 12 de Octubre y de repente cual embarazada con antojos empecé a añorar muchísimo la jota, el olor a churros, el frío, la gente por la calle, las vaquillas, y tantas y tantas cosas...sentía mi tierra y me emocionaba en la distancia. Momentos parecidos viví en Inglaterra, Kenia, Chile, Japón...e incluso en la que considero mi casa, en Sabiñánigo. Al volver al pueblo, a esas tierras entre Erla y Luna, sacar la cabeza por la ventanilla, y sentir el olor a tierra, a humo, los tejados...el campo..Pensar que generaciones y generaciones de mis antepasados vivieron tantas cosas en ese mismo lugar...hay algo que no entiende de ideas, ni fronteras, ni posesiones, pero que te hace sentir que eres de ahí y que esos son tus orígenes.
Desde la distancia, viviendo en un lugar donde me siento a gusto y no me cuesta sentir una parte de mi vida, en algunos momentos siento como esa añoranza me estremece y valoro lugares y acontecimientos que en el día a día en  España apenas les das importancia, y fechas señaladas como el Pilar o Todos los Santos sean recuerdos muy vivos de años pasados.
Me gusta sentir mis orígenes y que su ausencia me produzca esta nostalgia con la que mirar todo sabiendo de donde soy.

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