domingo, 2 de junio de 2013

Nuestra Transpyr . Primera Parte


De este viaje hace casi un año, pero como todo al final encuentra su tiempo. Quizás ahora porque planeamos el final de la ruta, o porque añoro los viajes...o quizás porque compartir con unos buenos amigos hace de un viaje muchos buenos momentos.


Salimos del Mediterraneo


A pesar de la paternidad llegó el momento del viaje anual en busca de nuestra más pura amistad que en este año nos conduciría de nuevo a rozar nuestros límites físicos por la cordillera pirenaica. El reto ya lo lanzaron programando una carrera en btt para cruzar los pirineos en ocho días y el testigo lo recogimos adaptándolo a nuestras fechas y limitaciones logísticas.
Ya anticipo que no conseguimos terminarlo pero al contrario de los fracasos la sensación de habernos superado y haber avanzado un paso más ha sido el poso que quedó de esta osada aventura.



El primer día
El primer día es la mayor aventura, coche de alquiler, cabrá todo, vamos fatal de horario...saca todo que va a ser mejor así....Al final llegamos, pedaleamos de noche y un mojito para brindar...

Primer día completo de bici.

El primer día real de pedalear todo son ajustes, pruebas...y todo adelante. Buenas sensaciones, buen tiempo, y nos comenzamos a adentrar en la montaña...el paisaje cambia. Una cervecita...y a dormir.

Oix

Desde Oix a Ribes del Fresser pasando por Camprodon. Como somos así de chulos nos hacemos un extra para pasar por Beget.
Nos levantamos con estas vistas y a por un nuevo día. Hoy vendrán las primeras equivocaciones, discusiones, pérdidas, km extras...pero también los lugares espectaculares y el descubrimiento de una zona desconocida a la que volver...La Garrotxa.

Segunda jornada

Día 3 de Junio de 2012, primeras tormentas, y con ellas primera discusión más seria. El día anterior ya tuvimos un radio roto, y los km. con el cansancio y la ayuda del tiempo provocan tensiones.
La subida a La Molina es dura, pero el descenso técnico entre bosques espectaculares nos recuerda por qué estamos aquí. La comida lo compensa todo..arroz con bogavante y solomillo a la pizarra.

La lluvia, la comida, y el merecido descanso.

La tarde nos aguanta y llegamos a La Seu de Urgell perdiendo algún componente en la bajada.
Buen alojamiento con exceso de cena. Caracoles, huevos, paella...
Parece mentira pero estamos a las puertas de Andorra, y llegar a nuestro Aragón se convierte en una motivación. Estamos en la mitad de la aventura de este año....así que el desenlace os lo cuento dentro de poco. Ánimo y a seguir viajando..

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