domingo, 9 de marzo de 2014

Las "rutas de guarde", la aventura de ser papa.


"Rutas de guarde", así es como he bautizado a esas actividades de montaña que deben durar como máximo hasta la hora que me permita llegar a buscar a mi hija de la guardería.
Lo mejor que tiene la montaña es la cantidad de posibilidades que ofrece para que todos podamos disfrutarla. La duración y la dificultad no proporcionan más disfrute, sino diferentes sensaciones.
En esta etapa de mi vida, hay un pequeño ser que sin quererlo centra y condiciona todas mis actividades, mi hija de dos añitos. La montaña continua siendo mi pasión y mi refugio, aunque Mara ha cambiado mi manera de acercarme a ella.
Este invierno, he tenido la oportunidad de hacer varias salidas que estaban condicionadas por los horarios de guarde, y como siempre ha supuesto una oportunidad para descubrir nuevas perspectivas y sensaciones.
En muchos casos son actividades que tienes que afrontar en solitario y debes calcular los tiempos con precisión. Preparar todo con antelación y por si fuese poco dejarte la comida solo para calentar al llegar, antes de que Mara me recuerde mis obligaciones como papá.
En mi caso, vivir en Sabiñánigo facilita mucho las cosas, ya que su situación estratégica te permite diferentes posibilidades según las condiciones de cada momento. Estoy rodeado de montañas y por eso elegí vivir aquí, pero rutas de esquí de montaña para afrontar en solitario, cortas y minimizando los riesgos derivados del manto nivoso, no hay tantas y es por ello que hay que dedicarle un mínimo de tiempo a la planificación de cada actividad, barajando datos como la meteo, el desnivel o los accesos.
Algunas de estas rutas y que os recomiendo son:

Puerto de Cotefablo-Pelopin
Hoz de Jaca-Mandilar
Portalet-Peyreguet
Espierre-Erata (depende de la cota de nieve)
Balneario-Bacias (madrugando un poco)
La Cuniacha-Ibon de Piedrafita-Arco

Por supuesto hay muchas otras y dependen de las condiciones de cada momento pero a mí todas me han funcionado, y a las 13 horas estaba en la guarde.

La sensación de llegar a un lugar de ensueño, quitar las "focas", apretar las botas, y decirte...me voy a la guarde, me genera una de esas sonrisas que  sientes por dentro. Y cuando aún con las piernas cansadas y la cara enrojecida por el viento, alguien pequeñito corre hacia tí y te da un beso...La felicidad.

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