lunes, 27 de mayo de 2013

Un café en Zaragoza..



 El Boticario
Muchas veces pasa que al viajar todo parece interesante y fotografiamos, escribimos y contamos mil historias de nuestros viajes, y en cambio ese lugar de siempre, donde te gusta tomarte un café apenas le damos importancia por pertenecer a los "no viajes", sin darnos cuenta que tus rincones son rincones de viaje para otras gentes, que como tú buscan lugares autenticos allá donde van.
Es por eso que hoy quiero contaros esos tres lugares donde me encanta ir a tomar un café.
Seguro que como todas las selecciones no son justas y hay más lugares que debieran estar, lo que es seguro es que estos tres nunca faltarían.
No es ningún ranking pero seguro que si pienso café y Zaragoza uno de los primeros lugares en surgir es el café El Boticario, un lugar con solera donde no te cansas de rebuscar con la mirada por cada rincón jugando a adivinar que función tenía aquello en la antigua botica. Servicio impecable, un luminoso rincón desde donde "alcahuetear" disfrutando del sol de la mañana.
El Rincón de la Abuela
Al salir cruzas el desconocido río Huerva y callejeando atraviesas Sagasta para salir del bullicio y entrar en residencial Paraiso, donde encontrarte con otro rincón sorprendente, El Rincón de la Abuela. La cristalera anuncia lo que va a ser un pequeño salón barroco decorado con mimo y que te hace trasladarte en el tiempo. Terciopelo, espejos, plateados, velas. El lugar es menos luminoso, más intimo, lejos del tráfico y los muchos comercios que nos rodean.
Para terminar me voy al verdadero corazón de la capital del Ebro, la Plaza del Pilar. Este lugar es el centro turístico por excelencia y como tal los viajeros reconocemos la "tasa turista", que no solo se traduce en lo que en muchas ocasiones son precios abusivos, sino algo que creo a cualquier viajero le produce más rechazo, y es el echo de estar rodeados de turistas que sin quererlo descatalogan cualquier lugar autentico.
Pues bién lo sorprendente es como en ese mismo lugar si te introduces en el Pasaje del Ciclón, aquello ejerce de barrera protectora salvaguardando otro rincón único. El Café Botánico. Si entras por la puerta trasera acristalada y rodeado de plantas a modo de invernadero, ya puedes sentir como llegas a un lugar especial. Un lugar original y autentico donde lo irregular y lo eclectico se entremezclan para hacerte sentir bien. Las tartas caseras ya de por sí servirían de reclamo, pero no hacen sino endulzar más un lugar con un encanto especial.
Como digo no son todos los que son pero si son todos los que están... De todas formas no hay mayor placer que callejear y descubrir uno de esos rincones secretos que al encontrarlos sorprenden y te transportan a otras historias y otros tiempos...
En fin...¿quedamos para tomar un café?

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